Amago de labios

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Cuando la sonrisa se consume entre millones de recuerdos, y tú no estás, no me pidas que borre éstas lágrimas de despedida, provocadas por tus miradas lejanas. Y ya sólo me queda decirte adiós con un amago de labios, pues ya no tengo voz…

Abismos

Me miraba con esos ojos negros, grandes y algo desproporcionados en su cara. Estaba sentada en uno de esos asientos azules del metro, y me miraba, no dejaba de mirarme. Y por alguna razón no podía dejar de mirarla a ella.

No sé cómo eran sus facciones, ni cómo iba vestida. Solo puedo recordar sus dos ojos grandes y profundamente negros, De alguna manera sobrehumana me absorbían, me sentía inesperadamente atraído por ellos, por una fuerza magnética que superaba a mi voluntad.

Y cuando quise darme cuenta, ya estaba dentro de las profundidades de sus cavidades oculares, desintegrándome por completo, sintiendo como me desmembraba y me devoraba desde dentro. El mundo a mi alrededor era sólo oscuridad, y ya no quedaba nada más de él, ni de mí.