#UnaSemanaUnLibro: Feliçment, jo sóc una dona – Maria Aurèlia Capmany

img_20170325_143044_786.jpgTítulo original: Feliçment, jo sóc una dona
Autor: Maria Aurèlia Capmany
Idioma: Catalán
Cubierta: Laia Salcedo
Año: 1969 (2004)
Género: Narrativa, feminismo
Nº de páginas: 298
Editorial: Barcanova

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Comenzamos el reto, con una autora particularmente desconocida (al menos para mí). Permitidme entonces, presentárosla:

Maria Aurèlia Capmany nació en Barcelona, España en 1918. Falleció en 1991. Hija del folklorista Aureli Capmany y nieta del erudito Sebastián Farnés, se dedicó a la enseñanza, pero pronto se consagró a la literatura y, más tarde, en el teatro, el periodismo y la traducción. Fue una ferviente defensora de los derechos y las libertades de las mujeres. Fue también una destacada feminista, activista cultural y antifranquista. En los últimos años de su vida fue concejala de cultura del Ayuntamiento de Barcelona.  Sigue leyendo “#UnaSemanaUnLibro: Feliçment, jo sóc una dona – Maria Aurèlia Capmany”

Correr

Correr. Ella sólo quería correr. Correr y nada más. El viento frío le raspaba la cara, le dolían las pantorrillas del esfuerzo. Sus pisadas resonaban entre los charcos de las calles, y la mañana cada vez se tornaba un poco más clara.

Correr. Por cada paso más que daba, se sentía más mujer. Por cada sacudida de su cuerpo se sentía más liberada de sus cadenas que la ataban a un mundo que ella no quería. Por cada respiración se liberaba un poco más de esa tristeza que acumulaba años por dentro.

Le dolían los pulmones y la garganta. Le dolían los pies y los recovecos de los músculos. Pero al fin y al cabo era un dolor más liberador que cualquier otro. Era como sentirse de nuevo llena del mundo, y al mismo tiempo se sentía vaciarse de todo lo malo que ella misma estaba soportando. Durante años, durante décadas.

Un paso, y otro, y otro más. Veía los coches esperando a un semáforo cambiara de nuevo en verde, gente con su vida viéndola pasar a cada segundo. Y para ella… era como retornar de nuevo. Retornar a todo lo bueno que una vez tuvo. Retornar a aquellas mañanas con su café y libros, siempre de por medio. Mañanas de soledad y rayos de sol. Un sol que le calentaba siempre las pestañas y la acariciaba suavemente. Pero sobre todo que la hacía sentirse ella. Sin prejuicios ni estigmas de la sociedad, sin pensar si era gorda o flaca, bella o fea, era ella. Solo ella. Una mujer.

Correr. Alejarse de todo lo que conocía, descubrir todo aquello que se le negaba y que le prohibían. Quería descubrir un aire nuevo y aspirarlo, quería ver nuevas fronteras y sentir la tierra bajo sus pies, conocer nuevas caras y sonrisas llenas de color en los ojos, nuevas formas de hablar y palabras que le acariciasen las mejillas encharcadas de dolor.

Ella, se sentía tan libre, que después de correr tanto ya no sentía dolor, ya no sentía peso alguno. Ella, simplemente, volaba.


Relato premiado de entre los veinte finalistas en el concurso de historias de superación de Zendalibros.com. Más información: Aquí