Mujeres filósofas: Hiparquía

Hace tiempo que estoy bastante interesada con la filosofía. Y he devorado libros de filósofos concretos como Nietzsche y Platón. Y otros más conocidos en los colegios como El mundo de Sofía. Pero he sentido una tristeza bastante profunda al darme cuenta de que en clase y en los libros sólo aparecen filósofos [hombres] y no se hace referencia en ningún caso a mujeres filósofas. Cuando también han sido importantes en su tiempo, y también infravaloradas por su sexo.

Por eso mismo, he decidido investigar el tema [mientras intento retomar la rutina de la lectura para retomar las reseñas] y brindaros la oportunidad de conocer a algunas filósofas que se deberían tener en cuenta y de las cuales, la historia no hace referencia.

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Comenzaremos pues, con ésta sección, con Hiparquía (Ιπαρχία, Maronea de Tracia, ca. 346 a. C. – ca. 300 a. C.). Fue una de las primeras mujeres conocidas como filósofas, y se la conoce por compartir ideas con Crates de Tebas y su forma de vida de la escuela cínica. Libertina, contestataria y feminista, se conoce que se enfrentó a Teodoro el ateo, ya que él no estaba de acuerdo con que las mujeres se dedicaran a la filosofía, y mucho menos a las reuniones de los filósofos, olvidando sus deberes domésticos, a lo que ella contestó:  “¿Crees que he hecho mal en consagrar al estudio el tiempo que, por mi sexo, debería haber perdido como tejedora?”.

Lamentablemente no se conservan en la actualidad ninguna de sus obras. Diógenes Laercio habla de ella en su famosa obra “Vida de los filósofos más ilustres” (VI,2) dentro del apartado de Crates, su compañero sentimental, siendo la única mujer citada como filósofa en toda la obra aunque, qué sorpresa, sin tener un apartado propio. Gracias al lexicógrafo griego Suidas (s. X) sabemos que escribió al menos tres obras: Hípotesis filosóficas, Epiqueremas y “Cuestiones sobre Teodoro el ateo”.

Hiparquía rechazó la cultura oficial ateniense que recluía, excluía y subordinaba a la mujer, expulsándola del espacio público, tanto cultural, política como sociológicamente. Participaba de la vida pública y tenia “visibilidad”, frente a la “invisibilidad” femenina del momento. Desafió con su comportamiento público, su rechazo a la oikonomía y con su interés intelectual, a una sociedad patriarcal, machista y misógina.

Y hasta aquí, la referencia de hoy. ¿Qué os ha parecido? ¿Os gustaría más entradas como ésta? 🙂

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