Muestra tu luz interior y convierte el mundo en un “paraíso”

Hoy no traigo reseña. Ni tan siquiera un relato. Hoy os traigo un relato personal. Un breve recordatorio a mí misma que he decidido plasmar aquí por si a alguien más le ayuda. Hoy es uno de esos días en los que me he despertado temprano, sintiéndome triste y vacía. Y entonces he visto ese papelito que hay en el centro de mi nevera.

Un papelito que al poco de llegar aquí a Barcelona alguien me dio, porque repartía sin más esos pequeños mensajes, sin afán de querer nada más. Era un día algo gris, iba a una entrevista de trabajo, y aquel señor se me acercó y me lo dío. Le sonreí esperando ver publicidad. Y no fue nada de eso. El papelito que me tocó, precisamente, es el título de ésta entrada. Eran días oscuros, no encontraba trabajo por muchas entrevistas que hiciera, en cuanto a los estudios tampoco es que me fuera bien precisamente, y además, había caído en una depresión bastante profunda, sumado a una decepción horrible por las expectativas de lo que me había propuesto y no estaba consiguiendo. Ese papelito, sin ninguna pretensión, me hizo sonreír ese día. Y ya lleva cinco años conmigo.

Pero, ¿y si os dijera que dentro de todos y cada uno de nosotros tenemos una luz interior? Y es más, ¿y que con esa misma luz podemos llegar a conseguir mucho más de lo que nos proponemos? En mi caso, no fue algo instantáneo. Pero sí puedo decir que he conseguido logros, me he superado a mí misma, he madurado. Y sí, aunque tú te digas que no, todo el mundo tenemos una luz interior. Hablando con una amiga incluso he aprendido que no todos tenemos la misma clase de luz interior, por supuesto. Unas brillan más, otras son más cálidas y acogedoras, otras son frías pero intensas, otras brillan menos pero persisten siempre. Cada uno tiene su propia luz interior. Y con esa pequeña luz, podemos abrirnos paso entre las tinieblas, entre nuestros monstruos.

Y si algo he aprendido, es que si hoy no puedes brillar, llegará el mañana, un nuevo día, un nuevo comienzo y podrás volver a intentarlo. Porque yo ya no vivo los días pensando en futuros lejanos. Pienso en el día como un comienzo y un final, sin hacerme expectativas del mañana, disfrutando del momento, sonriendo. Porque sí, atraerás muchas más cosas positivas sonriendo, riendo, agradeciendo todo lo bueno que pasa. Porque la negatividad solo atrae más negatividad. Por lo que ser positivo, solo puede ayudar a que tu día mejore. Sigue leyendo “Muestra tu luz interior y convierte el mundo en un “paraíso””

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Colorantes

 

Ella miraba al mundo con sus grandes ojos coloreados por toda la luz del cielo. El arco iris apareció entonces para que lo atravesaran aquellos grandes príncipes. Esos príncipes que venían del asteroide B-612. Y vencerán las ganas de huir para empezar el nuevo año con una sonrisa renovada que sin duda es una fusión de dos. 

El diluvio

Llevaba días lloviendo. El cielo durante el día era absolutamente gris oscuro, en algunas horas de la mañana brillaba una lejana luz que parecía venir de un sol entristecido y sin fuerzas. Desde mi ventana miraba y pensaba en si algún día iba a cesar esa lluvia que parecía eterna, si podría volver a hacer mi vida con normalidad o si al menos podría salir a la calle para volver a verte. La naturaleza no nos puede separar, igual que las personas se aman aun que estén a kilómetros de distancia, pensé cogiendo un paraguas. El ascensor bajó temeroso y pude observar que el deslizarse hacia abajo era el único ruido que rompía la melodía lúgubre del agua. Sigue leyendo “El diluvio”

Los semáforos en rojo

¿Alguien sabe cuánto tarda un semáforo en volver a ponerse en verde? ¿Alguien puede decirme cuánto tiempo de mi vida pasé esperando la luz verde de ese semáforo?

Era un día cualquiera, de esos en los que ni siquiera llevaba el mp3 puesto sonando música al azar, puesto que ni siquiera lo necesitaba, ese día estaba yo y mis pensamientos únicamente. Repasaba la lista de la compra mentalmente, las calles estaban abarrotadas de gente, gente que pasaba de largo sin siquiera darse cuenta de mi existencia. Calles llenas de tiendas, aparentando la riqueza de la ciudad, y como contraste, gente postrada en las paredes de aquellas tiendas demasiado pobres para entrar en ellas.

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