Feliz 2018

Creo que ésta va a ser la entrada más personal y emotiva que vais a tener en el blog por mucho tiempo. Y es que me apetecía hacer algo así, ahora que ha entrado un nuevo año, ahora que he cambiado de capítulo en mi vida.

Pero, ¿Qué es un cambio de año sino solamente un día más, un giro más cada vez, algo que contamos nosotros mismos, un invento del hombre? Mi gata sigue ronroneando bajo sus mantas mientras mira la estufa, como si tuviera el poder de encenderla. El sol sigue apareciendo entre los edificios, allá por el horizonte. El colacao se disuelve casi como siempre. El móvil sigue vibrando, aún con mensajes de conocidos y desconocidos.

Si pudiera definir de alguna manera éste año, sería como una montaña rusa. Totalmente. Mi estabilidad emocional y física se han ido al carajo. Pero han conseguido una nueva versión de mí misma. Una versión con esencia. Con la misma esencia que había perdido hace mucho tiempo. He ganado amistades, he conocido nuevas personas, me he metido en nuevos proyectos, estoy cumpliendo retos, y se van juntando nuevos sueños que daba por perdidos.

Ni qué decir tiene que siempre habrá gente que venga y va. La vida a veces es como un tren. Tú sigues tu camino, habrá gente que se baje para más tarde volver a subir. Habrá gente que se baje y no los vuelvas a ver más. Habrá gente que estará un largo trayecto contigo. Habrá otra gente que se quede hasta el final. Hasta que tú bajes de ese tren.

No quiero llorar, pero lo cierto es que lo estoy haciendo ahora mismo. Y mientras me rompo, mientras creo una nueva catarsis emocional para dejar que salga ésta nueva Liz, os doy las gracias.

Gracias a Vanessa. Casi has sido una madre para mí. Me has demostrado que la amistad perdura por mucho tiempo, me has abrazado cuando me rompí completamente, siempre has estado ahí, y te he cogido muchísimo cariño, a ti, a tu familia, y a Víctor.

Gracias a Rep, por volver a aparecer entre bastidores y tenderme una mano. Tú siempre serás útil, y eres válida, seas quien quieras ser. Eres mi pepito grillo, y te estoy enternamente agradecida por ello. Ni te imaginas de los callejones sin salida que me has sacado…

Gracias a Carmen. Te he conocido éste año, y sin duda, ha sido el mejor año de mi vida. Verte en el celsius, hablar, deconstruirnos, construirnos, apoyarnos mutuamente, creo que es lo más bonito que puedes ver en una persona. Y casi que me podría atrever a decir que lo hemos hecho juntas.

Gracias a Cris. Creo que es la amistad más sincera que se puede tener en la vida. Tus locuras me sacan de mis rincones oscuros, y nuestras quedadas entre vino y sushi espero que sigan así por muchísimo tiempo. Aunque la mortadela siciliana está bien.

Por supuesto me dejo a muchísima gente en el tintero. Gente que ha aparecido como un gran BOOM en mi vida, gente que se ha bajado del tren, gente que ha vuelto a subir. Personas maravillosas, personas muy válidas. Y ojalá éste 2018 esté cargado de buenos momentos con ellas.

Que todos vuestros deseos se cumplan, y que 2018 esté cargado de sonrisas maravillosas, y dientes de león que vuelen.

Abrazos sinceros,

Liz

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Muestra tu luz interior y convierte el mundo en un “paraíso”

Hoy no traigo reseña. Ni tan siquiera un relato. Hoy os traigo un relato personal. Un breve recordatorio a mí misma que he decidido plasmar aquí por si a alguien más le ayuda. Hoy es uno de esos días en los que me he despertado temprano, sintiéndome triste y vacía. Y entonces he visto ese papelito que hay en el centro de mi nevera.

Un papelito que al poco de llegar aquí a Barcelona alguien me dio, porque repartía sin más esos pequeños mensajes, sin afán de querer nada más. Era un día algo gris, iba a una entrevista de trabajo, y aquel señor se me acercó y me lo dío. Le sonreí esperando ver publicidad. Y no fue nada de eso. El papelito que me tocó, precisamente, es el título de ésta entrada. Eran días oscuros, no encontraba trabajo por muchas entrevistas que hiciera, en cuanto a los estudios tampoco es que me fuera bien precisamente, y además, había caído en una depresión bastante profunda, sumado a una decepción horrible por las expectativas de lo que me había propuesto y no estaba consiguiendo. Ese papelito, sin ninguna pretensión, me hizo sonreír ese día. Y ya lleva cinco años conmigo.

Pero, ¿y si os dijera que dentro de todos y cada uno de nosotros tenemos una luz interior? Y es más, ¿y que con esa misma luz podemos llegar a conseguir mucho más de lo que nos proponemos? En mi caso, no fue algo instantáneo. Pero sí puedo decir que he conseguido logros, me he superado a mí misma, he madurado. Y sí, aunque tú te digas que no, todo el mundo tenemos una luz interior. Hablando con una amiga incluso he aprendido que no todos tenemos la misma clase de luz interior, por supuesto. Unas brillan más, otras son más cálidas y acogedoras, otras son frías pero intensas, otras brillan menos pero persisten siempre. Cada uno tiene su propia luz interior. Y con esa pequeña luz, podemos abrirnos paso entre las tinieblas, entre nuestros monstruos.

Y si algo he aprendido, es que si hoy no puedes brillar, llegará el mañana, un nuevo día, un nuevo comienzo y podrás volver a intentarlo. Porque yo ya no vivo los días pensando en futuros lejanos. Pienso en el día como un comienzo y un final, sin hacerme expectativas del mañana, disfrutando del momento, sonriendo. Porque sí, atraerás muchas más cosas positivas sonriendo, riendo, agradeciendo todo lo bueno que pasa. Porque la negatividad solo atrae más negatividad. Por lo que ser positivo, solo puede ayudar a que tu día mejore. Sigue leyendo “Muestra tu luz interior y convierte el mundo en un “paraíso””

Mis crushes reales de la vida

Sé que os gusta el salseo. Sé que me lo estáis pidiendo (bueno, no). Sé que… ¡ESTO ES ESPARTA! Vale, ya paro. Que a éstas horas desvarío y no debería hacer ésto en mi blog (peromiraoyequehagoloquemesaledelosovarios).

Total, que anteriormente hubo una entrega de Mis amores platónicos (Fictícios) y como tuvo éxito, pues por qué no, aquí os dejo mis amores platónicos reales (no esperéis que salgáis por aquí, más bien son gente famosilla y eso, sorry but not sorry, soy demasiado shy y esas cosas). Sigue leyendo “Mis crushes reales de la vida”

Esta vez soy yo

Sólo con el tiempo se aprende que los besos no son contratos de fiar y que las noches de pasión pueden llevarte a un engaño ciego.  Podría pasar la vida entera buscando los momentos que escribo y perdería el tiempo. El aire que oxigena mi mente romántica ahora está contaminado y me ataca sin piedad. Podría pasarme la vida mirando escenas de cariños apretados, espesos y voluptuosos. Pero entonces, sólo conseguiría perder mi tiempo. Podría pasarme la vida escribiendo frases  sin sentido de añoranzas…

Me estoy perdiendo en mi misma. Ahora lo que necesito es encontrarme. Basta de ir por senderos que sólo me llevan a sitios cada vez más perdidos en sí mismos.

BookCon BCN 2017

¡Hola de nuevo, pequeñuelos!

Ésta vez os traigo una entrada inesperada. Y es que ayer, por casualidades de la vida, me enteré de que éste mismo fin de semana es la BookCon BCN. ¿En qué consiste? Es un punto de encuentro para Blogueros y lectores que se celebra una vez al año aquí en Barcelona, y donde se podrá disfrutar, sea cual sea el nivel lector del participante, de su relación con los libros. La quedada consistirá en una serie de actividades como una mesa redonda con autores importantes, charlas-coloquios, consejos para el blog, y por supuesto, nos servirá para conocer a otras personas con nuestros mismos intereses.

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Os dejaré además, el enlace por aquí por si queréis participar. El aforo está pensado para unas 100 personas, y únicamente tienes que registrarte en el blog oficial del encuentro: CLICK AQUÍ. Tendrá lugar en la siguiente dirección Plaça dels Angels,1. 08001 Barcelona, durante los días 7, 8 y 9 de Abril de 2017.

Dicho ésto ¿Te apuntarás? Si lo haces, podemos conocernos, ya que yo participaré sí o sí el sábado día 8 y estaré por los distintos telleres. Así que, si te apetece quedar conmigo, ¡No lo dudes y déjamelo en los comentarios o escríbeme por Twitter! Me encantaría conocerte 🙂

Sin más ni más que decir, me despido. ¡Nos vemos el sábado!