Cómo escribir microrrelatos

Parece una tontería, ¿verdad? Que yo venga aquí a hablaros sobre cómo escribir microrrelatos, algo que parece súmamente fácil. Pero no. Ante todo, vengo aquí a desmontaros todos los esquemas. Porque aunque sea un texto corto, aunque sean solo unas líneas, escribir microrrelatos, es, sobretodo, un arte. Quiero avisar antes de nada que ésta es mi mera opinión. Por supuesto, si hay lectores de por medio, y los lectores lo aceptan como tal, no tiene tampoco por qué haber problemas. Muchas veces, romper esquemas es la mejor manera de avanzar.

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En mi caso, me he ido encontrando con casos en los que decían que era microrrelato, pero yo más bien me echaba las manos a la cabeza. Como he dicho anteriormente, no soy ninguna maestra en éste arte, pero, antes de comenzar, vamos a definir qué es exactamente un microrrelato:

Según D. Lagmánovich: Se caracteriza por una intensificación de los elementos o la matriz de la narratividad asignada generalmente al cuento, reduciendo o soslayando algunos de los componentes sintagmáticos (exposición, complicación, clímax, desenlace) y cuyo resultado formal es una mutación estructural de esa matriz.

El mismo autor, en otro estudio, lo define así:

Texto narrativo muy breve, destinado a ser leído en forma autónoma, o sea, sin nexos aparentes con textos previos o subsiguientes; si aparece conectado con otros de iguales características, forma el conjunto que se conoce como microrrelatos integrados o ficción integrada […] manifiesta con frecuencia una actitud experimental frente al lenguaje y porque apela a la intertextualidad, la reescritura de temas clásicos o la parodia de los mismos, una visión no convencional del mundo y, en términos generales, una actitud desacralizadota de la institución literaria tradicional (Lagmánovich, 2005: 63).

Es decir, un microrrelato viene a ser un cuento, que si ya de por sí, el cuento se caracteriza por ser breve, el microrrelato lleva al extremo la brevedad. Y por tanto, es un texto narrativo, con presentación, nudo y desenlace, por muy pocas líneas que haya en el texto. El desenlace, por cierto, por lo general suele ser cerrado, pero aun así, ha de ser desenlace. Y hago hincapié aquí ya que muchas veces me he encontrado con relatos que no tienen desenlace. Y no hablo solo de microrrelatos, por supuesto.

Si ponemos un poco de contexto, el microrrelato ya existía incluso en la Edad Media, algunos dicen que es un estilo literario. Otros, en cambio, una técnica llevada al extremo. No es hasta más o menos en la época posmoderna cuando finalmente se fianzó como tal, aunque aún no se tiene del todo claro cómo clasificarlo. Desde mi punto de vista, sería más una técnica más que un género. Ya que el microrrelato en sí puede a su vez de fantasía, dramático, de terror… (Sí, existe la fantasía breve, ¿sabéis?).

Por lo tanto, no me valdría como microrrelato un texto cortado a la mitad, sacado de cualquier texto más grande. Ni tampoco uno en que la trama se queda mayoritariamente a medias. Ni tampoco un texto que únicamente describa a un personaje.

Trascendiendo mucho más allá, un microrrelato ha de ser breve, por supuesto, pero también, ha de contarte algo. Una situación, un pequeño momento, con una presentación, y con un desenlace.

Entonces, ¿Qué sería microrrelato? ¿Qué no sería microrrelato?

Lo que entiendo como NO MICRORRELATO:

Era una sirena preciosa, con toques de rubíes en sus escamas. El pelo de color carmesí le ondulaba en el agua como si hubiera aire en el interior del estanque. Le miraba con ojos profundos como praderas verdes intensas. Y le sonreía. Sabía que le sonreía.

¿Por qué no es un microrrelato? Básicamente, ¿me está contando algo realmente fundamental en la trama? ¿Se ve la estructura de un cuento: Presentación, nudo, desenlace? La respuesta es no. Parece más un cacho de texto sacado de un texto más grande. Apenas describe uno de los personajes, y realmente no sucede nada en la trama.

Lo que entiendo como MICRORRELATO:

Miraba el coche con incredulidad mientras se desvanecía. Josefa había bajado como cada mañana a tirar la basura. Su coche, de color gris y aparcado a la intemperie, comenzó a moverse justo cuando introducía la bolsa de desperdicios en el contenedor que, como siempre, no tocaba. El coche cogió velocidad, hasta llegar allí, donde Josefa se giró de improviso. Se oyó un golpe. Su propio coche la había atropellado a modo de venganza por nunca reciclar.

En éste brevísimo relato podemos ver como hay una presentación: Tenemos a Josefa, que ha salido a tirar la basura, y a su coche. Hay un nudo: El coche avanza hasta donde está Josefa. Y un desenlace (que aclaro, aunque se especifica al principio de la narración, ese es otro tipo de técnica que seguramente explique en otro momento): Josefa muere atropellada por el coche, a modo de venganza por no reciclar.

Es más, y para que veáis cómo un microrrelato se puede abreviar al máximo, os pongo como ejemplo el mismo texto escrito anteriormente pero sin revisar:

Miraba el coche con incredulidad mientras se desvanecía. Josefa había bajado como cada mañana a tirar la basura, con su pelo moreno alborotado, su bata de color rosa fuerte, sus zapatillas almidonadas y sus ojos con ojeras por falta de descanso. Su propio coche, de color gris y aparcado la intemperie, comenzó a moverse justo cuando introducía la bolsa de desperdicios en el contenedor que, como siempre, no tocaba. El coche cogió velocidad, hasta llegar allí, donde Josefa se giró de improviso. Se oyó un golpe. Su propio coche la había atropellado a modo de venganza por nunca reciclar.

He señalado en negrita lo que está corregido. Vayamos por partes, como dijo Jack el destripador:

Por un lado tenemos a Josefa, que en éste texto se describe físicamente. Y ahora os lanzo una pregunta, ¿realmente es necesario para la trama? ¿Es fundamental para su desarrollo? Si la respuesta es no, ahí tenéis una solución. Se puede suprimir. Ya que, como hemos dicho anteriormente, el microrrelato es una narración breve llevada al extremo.

Otro fallo que he destacado es en la frase “su propio coche”. Si la leéis en voz alta, ¿no os suena extraña? En realidad estamos como remarcando que es su coche, y tampoco es necesario, incluso sobra. Así que, fuera.

Por último, tenemos la frase “y aparcado la intemperie”, que evidentemente es un fallo de tipeo, y le hace falta la preposición “a”.

Y con ésto y un bizcocho, termino ésta entrada. Si queréis más información, podéis consultar los manuales que yo misma he consultado:

  • Álamo Felices, Francisco (2010). EL MICRORRELATO. ANÁLISIS, CONFORMACIÓN
    Y FUNCIÓN DE SUS CATEGORÍAS NARRATIVAS. Universidad de Almería
  • Calvo Revilla, Ana, y Javier de Navascués (2012). Las fronteras del microrrelato: teoría y crítica del microrrelato español e hispanoamericano. Madrid/Frankfurt: Iberoamericana/ Vervuert, 2012. 240 pp. (ISBN: 978-3954870103)

También podéis consultar otros manuales como:

  • Cutillas, Ginés S. (2016) Lo Bueno, si breve, etc. : decálogo práctico del microrrelato. Editorial Base.

¿Qué os ha parecido? ¿Os ha ayudado? ¿Añadiríais algo más? 🙂

¡Un saludín!

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Un comentario sobre “Cómo escribir microrrelatos

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