Cafeterías y olvidos

¿Habéis salido alguna vez a a la calle sin las llaves y sin nadie quien después os pueda abrir la puerta de vuestra propia casa? Y para colmo, ¿Sin móvil?

Al principio, todo es adrenalina en tu cabeza. Sólo piensas en ideas radicales como en llamar a un cerrajero. Recuerdas que no has cogido el móvil y te sientes incomunicada. Apenas llevas algo de cambio con el que ibas a comprar chocolate en la tienda de enfrente de tu casa. Y se te ocurre llamar por esa cabina de teléfono que siempre ves con mil anuncios y que ¡Vaya! no funciona.

Pero, ¿Realmente lo necesitas? Tu memoria tampoco te ha dejado memorizar en cinco años el número de teléfono de tu pareja (¿Para qué? te decías, si tengo la agenda del móvil), y aunque se te ocurre pedir el teléfono en la cafetería de enfrente, te das cuenta de que es inutil. En estos momentos es cuando más te maldices por no memorizar el número de móvil, y no, no es porque no lo quisieras, simplemente la vida moderna te da demasiadas facilidades, y que cuando estás sin lo que ella te ofrece te sientes como un James Bond jubilado y con bastón. O incluso peor.

Superada la fase previa de ansiedad, decido ir, irremediablemente al chino de al lado y comprar una libreta y un bolígrafo. Con el dinero restante, decido ir a una cafetería resguardada del mundanal ruido y a la que siempre había querido ir. La tarde pasó rápidamente entre palabra y palabra. Y desde entonces, ha sido mi cafetería favorita donde para resurgir mis palabras como escritora.

¿Os dais cuenta de que estamos demasiados sujetos a las tecnologías y de lo poco necesarias que a veces son?

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4 comentarios sobre “Cafeterías y olvidos

  1. Lo cierto es que la tecnología nos cala tanto que nos lleva a olvidar ciertas costumbres sanas e incluso cosas que sabíamos a hacer (como las matemáticas). Sigue siendo importante aprenderse un número de teléfono pero lo que más me angustia de este comentario realista es que ni confiar en alguien se puede porque antes ¿No le dabas una copia de la llave a la vecina maja que era la que te regaba las plantas si viajabas? Vete ahora a darle un juego de llaves a un vecino ¡Ni se te ocurre!
    La evolución de la sociedad es buena pero no hace falta desprenderse de todo lo anterios.
    Me ha gustado mucho la entrada. Un abrazo

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  2. Seguro que ya no te vuelve a pasar en la vida, a partir de hoy mismo, dejarás el cerrojo echado cuando estés dentro y las llaves en la bandeja de la entrada. En cuanto al movil podrías escribirlo en la plantilla de todos los zapatos. No? A todos nos ha pasado, por suerte aquí siempre podemos ir a casa del vecino. Incluso a cenar. Un beso.

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