Me encantan las excusas

Si bien es cierto que ésta es mi segunda entrada de blog, no pienso desperdiciarla. Sí, lo sé, muchos diréis que ya estaba bien, que debería haberme puesto manos a la obra mucho antes. Pero, es lo que tiene la vida (y el estrés, claro).

Hoy tengo claro una cosa, no conozco a nadie que se haya librado de las llamadas al teléfono en plena tarde de jueves (en mitad de la hora de la siesta para muchos, en mitad de la cena para otros) de algún entrevistador de cualquier empresa de estudios de mercado. Sí, son esas personas que siempre comienzan con un ¡Hola, buenas tardes! quizás más animado de lo que estás tú, y resoplas porque sabes que si respondes que sí, será largo y tedioso, como una semana en el desierto del Sahara, pero tampoco sabes decirle que no, por lo que te acabas inventando una excusa y después te acaban llamando mínimo tres veces al día.

Y en ésta parte me quiero centrar, porque sí, hoy puedo decir que he estado en los dos bandos. El bando del entrevistador y el bando del entrevistado.

Ahora bien, no pienso defender más en ésta entrada al entrevistado, porque sí, ya os he defendido suficiente. Hoy defiendo a ese pobre entrevistador que está detrás de tu teléfono, que te saluda con un ¡Hola, buenas tardes! con ánimo, por mucho que esté cansado y tenga ganas de irse a casa. Y no lo voy a defender de cualquier manera, no, lo defenderé nada más y nada menos que con vuestras excusas. No es con ánimo de reprochar nada, pero si bien es cierto que pueden ser verdad, la creatividad de algunas de ellas llega a límites insospechados.

Comenzando por la excusa típica de: ¡Uy! Es que justo estaba saliendo por la puerta, si nos tomáramos por verídica esta excusa en su 100%, casi la mitad de la población española está fuera de casa todo el día, y cuando digo todo el día, es incluso a las 9 de la noche. ¿Es que a los españoles no les gusta estar en casa? Se ve que no, y además, les gusta coger el teléfono cuando tienen la puerta de la calle ya en la mano. ¿Curioso, no? El entrevistador entonces se despide de ti con un: Ya le llamaremos en otro momento, y en ese momento sabes que la has cagado.

Luego está la segunda típica excusa de: Perdone, pero los señores de la casa no están, que te la dicen mujeres, hombres, señoras mayores, niños… La otra mitad de los españoles han salido también, pero disponen de personas de la limpieza, que limpian además cuando no están y ojo, también a las 9 de la noche. Y con esta misma frase no sólo nos encontramos a señores de la limpieza, sino también a los de mantenimiento, a los que están arreglando algo en casa, etc etc. Podemos decir entonces también, que los españoles somos confiables y confiados. Nos metemos en casas ajenas, los dueños de la casa nos dejan solos, y somos tan apañados, ¡Que hasta le cogemos el teléfono! En este caso, cuando el susodicho entrevistador pregunta que cuándo volverá casa los dueños, la persona casi siempre responderá que muy tarde, he incluso me han llegado a comentar que nunca. Será que esa persona es tan bondadosa, que el dueño le ha dado las escrituras de su domicilio para que la disfrute a gusto.

Otra de las excusas más habituales es el Estoy trabajando o Estoy ocupado. En dicho caso, da lo mismo, es igual que la anterior, lo único que consigues es posponer el problema a más tarde, porque si algo nos cuesta… Mejor mañana que hoy, ¿O no era así el dicho? Lo que verdaderamente importa, es que somos personas tan trabajadoras que incluso después de nuestro trabajo, seguimos trabajando en casa. Estamos hechos unos hachas. Así no me extraña cómo salen últimamente los hijos también. Pero eso es harina de otro costal.

Otra de las excusas más usadas es cuando te preguntan por alguna persona en concreto de la casa, y como eres un muy buen samaritano, y sabes que no quiere hacer la encuesta la susodicha persona, para ahorrarle el mal trago al entrevistador también, contestamos que dicha persona está de viaje. ¿Cuántas personas en España pueden haber de viaje en estos momentos? ¡Yo creo que muchísimas! Casi parece que España esté vacía, puff… Lo mejor es cuando oyes a la persona que estás buscando detrás del teléfono, seguramente sea una interferencia telefónica, porque si no, no tendría sentido.

Después habría que añadir todas las demás excusas, pero como son demasiadas, yo os expongo las que más me gustaron:

Como la de un señor que se le llamó durante tres veces, la primera, a las 13h, contestó que estaba cocinando y que se le llamara en otro momento, la segunda, las 18h, contesto que estaba cocinando, y simplemente colgó, la tercera, al día siguiente, y a las 16h, el hombre al escuchar simplemente el ¡Hola, buenas tardes! contestó que estaba cocinando, y colgó. Ese hombre es muy grande, es un auténtico crack. ¡Seguramente estaba preparando el banquete él sólo para la boda de su hija!

Pero lo mejor, es cuando descuelgan el teléfono, empiezan a decir su mismo número de teléfono, dice la persona que no se encuentran en casa y que dejen su mensaje después de la señal, e imitan la señal de piiiii. Esas personas seguramente sean las mismas que están arreglando las cosas a los dueños de la casa, y como es tan buena gente, quiere dejarles el recado él mismo… O eso, o los dueños no saben que está dentro del domicilio.

También están las personas que ya han realizado la encuesta, que se saben el argumentario del entrevistador de memoria, pero como cuando nos pasaba en el colegio, ¡Que el profe no nos pregunte la lección porque no nos lo sabemos! Uff, qué mal rato. Ese momento es peor que el examen de conducir, que ya es decir. Asíque, antes de que el entrevistador nos pregunte alguna pregunta de la encuesta, colgamos. ¡Menos mal! De la que nos hemos librado.

Después de ésto, lo que sí me ha quedado claro es que cuando alguien te dice ¡Hola, buenas tardes!, nos da por salir corriendo. Le tenemos tanto miedo, que a veces nos olvidamos de saludar, he incluso de despedirnos. Un poco más, y el señor de detrás del teléfono en vez de estar saliendo por la puerta, casi sale por la ventana.

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Un comentario sobre “Me encantan las excusas

  1. Hola!
    Me he reído un montón con esta entrada! Cuanta paciencia tienen los pobres entrevistadores aunque si que hay veces que algunos son muy pesados. Recuerdo una vez que me llamaron de una compañía telefónica, solo dije Hola, y a la media hora el señor ya me tenía hecha la oferta de mi vida en la que me cambiaba el fijo, el móvil, la tele y hasta los muebles de casa por lo mejor de lo mejor jajajajaja y yo … Pero si no me ha dado tiempo ni a decirte que soy la hija y que mis padres no están (cosa que en ese momento era cierta).
    En fin, me quedo también por tu blog que me ha gustado mucho.
    Un beso 🙂

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