El mar.

Mirábamos el mar con ojeras y algo cansados después de varios días sin dormir. Las olas chocaban una a una con las rocas que se amontonaban bajo nuestros pies. De fondo, música de un concierto con poca gente, pero bastante animado. Tú me decías que te había gustado siempre. Yo te decía que siempre había soñado contigo. El mar nos miraba tranquilo y hacía de testigo. Un pequeño gatito paseaba y buscaba comida entre las rocas. En un intento de acariciarlo, tú me detuviste la mano y me avisaste de que podía tener alguna enfermedad. Sinceramente no me importaba, pero aún así, te hice caso.

El mar nos conoce, el mar nos ha visto varias veces juntos ya. Y me gustaría que el mar siga siendo nuestro testigo, con su tranquilo cantar bajo nuestros pies.

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4 comentarios sobre “El mar.

  1. Tienes la habilidad de hacer que el lector se sienta como un voyeur, observando las escenas que describes desde unos matorrales, escondido, envidiando a los protagonistas xD Precioso, sigue dándole.

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