Rosas rojas

Ella nunca había imaginado algún día tener una rosa pura y roja en su mano. En el instituto, siempre que llegaba San Valentín, rosas y claveles volaban y eran regaladas a sus amantes. Pero no siempre llegaba esa suerte. Ni siquiera, la suerte de recibir alguna carta aunque fuera anónima. Ni de amigas, ni de admiradores secretos, ni siquiera cartas a modo de burla. Llegó a pensar que incluso era INVISIBLE. Señorita invisible se hizo llamar un día, y así fue como al final quedó con ese apodo.

Los años pasaron, así como pasaron los días de instituto al mismo tiempo que fue llegando quizá una vida diferente para la señorita invisible. Le empezaron a llegar invitaciones a bailes con caballeros galanes y ostentosos, mas cada uno de ellos fue dejando tatuajes en su piel. Pero la rosa no llegó a sus manos. Supo que su suerte entonces aún no había llegado.  Y fueron pasando los años.

Lágrimas marcaron su piel facial y tras perder algo de brillo de juventud, perdió algunas esperanzas aunque no fueron todas. Pero tras las últimas lágrimas derramadas que le quedaban, ella se tumbó en el suelo y cerró sus ojos, para contemplar el mundo con los verdaderos sentidos. Y él le dejó una rosa roja como el otoño en sus manos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s