Bufandas al cuello

Entre delirios y molestias de garganta, por mi cabeza pasan miles de pensamientos: Uno seguido del otro, haciendo una especie de espiral hipnotizante que no me deja dormir. Mi cama no huele a nada más que a enfermedad y eso no me reconforta. Pensar que una simple faringitis está haciendo estragos en mi vida y que éste es el fondo de todos los pensamientos es horrible. Convaleciente, siento que mi enfermedad es como un contenedor de bacterias derivadas  de lo físico y de roturas de ese órgano que le llaman corazón que a pesar de que sirve para bombear sangre, se empeñan en darle otras funciones más que en realidad provienen del cerebro.

Y así me paso la noche y las horas: Ahora son las 5:30 de la mañana y el dolor de garganta comienza a aumentar debido a que el efecto sedante de las pastillas está pasando. Y tras dar varias vueltas en la cama, me vuelvo a acordar de esas noches de abrazos, caricias y besos, y vuelvo a maldecir a esta soledad que ahora me abraza. Noto como cada vez la temperatura de mi cuerpo va en aumento… Y me imagino recorriendo Barcelona, recorriendo el metro y encontrándote allí.

No puedo dormir, es hora de ir a por la medicación para volver a sedarme e intentar que entre en mi cabeza Morfeo…

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2 comentarios sobre “Bufandas al cuello

    1. Gracias ^^ intentaré matar a éstas bacterias, pero la verdad es que me cuesta jaja Voy a estar unos días más ausente por estos parajes, pero pronto volveré con fuerzas 🙂

      Un beso.

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