Cuando las mariposas vuelan y los cactus pinchan

Es cierto que este mundo nunca será lo que yo había esperado. Mas no me rendiré. El cielo puede romperse en pedazos y yo no perderé la esperanza. Y si algún día cayera, tan abajo, en el más frío suelo, y nadie pudiera salvarme… yo recordaría este momento. Podría suceder ahora mismo una hecatombe, la destrucción de todo lo que veo en miles de pequeños cristales, y mi sonrisa interna no desaparecería.

Morfeo estaba llegando. Morfeo me estaba raptando. Mas sabía que él me rescataría. El rugido de las olas hacía que me elevara, y ahí abajo, la espuma de mar se convertía en nubes. Miles de mariposas debajo de mi, miles de recuerdos a mi alrededor, miles de palabras que recordar. Pero él brillaría por encima de todo. Él.

De fondo, sin saber por qué ni cómo, comenzó a sonar música electrónica. De repente vi las pequeñas partículas del aire moverse al son de la percusión. Como bombeando, acelerando y después remitiendo. El rugido de las olas hacía de coros de la canción con sonidos como electricos.

Una caricia como una pluma de repente en la cara, tan suave que producía hasta escalofríos. No pude evitar estrellarme contra el suelo de repente. Morfeo me lanzó contra la gravedad, y ella me abrazó fuertemente. Abrí los ojos de repente. Asustada, con la respiración contenida, mas algo hizo que me tranquilizara de golpe, tan de pronto como cuando Morfeo me había lanzado hacia el vacío.

Una mirada de ojos verdes se me clavó en la retina. Una mirada preocupada y con rizos en el pelo. Comprendí en ese entonces que no estaba sola y sonreí. Y como si se tratara de un espejo, su boca imitó a la mía, dibujándose poco a poco una gran sonrisa. Cuando comprendí dónde estaba, quién era y lo que había ocurrido, supe que el mundo podría romperse en mil pedazos, todo, menos ese momento.

La dura piedra del banco de piedra que separaba el acantilado rocoso del barullo de gente y música se encontraba debajo de mi. Si giraba hacia la izquierda, caería sin piedad hacia la oscuridad del mar. Pero él no me dejaría. Todo estará bien mientras permanezca su sonrisa.

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