Estar como ausente

Recorría las calles de esa gran ciudad y todo le parecía que estaba como ausente. Todo era quizás demasiado gris, sentía que un gran peso se le venía encima. Laura no era consciente de toda la carga que llevaba. Gritó, pero no le salía la voz. Se sentía tan ausente, que ni siquiera las mariposas eran capaces de notar su presencia.

El peso se acumulaba y acumulaba cada vez más. Cada vez se sentía más en el suelo conforme avanzaba por la calle. ¿Sería capaz de llegar a su destino? Laura tenía tanto peso que ya solo serpenteaba por la calle, se sentía como un charco de la calle, húmeda por cada gota caída, un charco que la gente debía evitar.

Era tan difícil para ella seguir avanzando, que las ganas de rendirse se apoderaban cada vez más de su cuerpo. Laura, no sigas. Laura, ríndete. Mas su voluntad, aunque débil, quería seguir avanzando.

Laura, quizás te estés equivocando. No dejes que toda esa carga te aplaste.

Pero Laura siguió. Agarrándose a las farolas, a las barandillas. No hizo caso de su conciencia.  Ella simplemente avanzó.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s